Mónica, quien se domicilia en el barrio Cáritas, fue vÃctima de un siniestro en su hogar. HabÃa regresado a su casa a las 21 hs. aproximadamente luego de retirar a su hijo Gonzalo de una fiesta en el club Unión y guardó su auto en la cochera que aún no se encuentra cerrada. No obstante, a las 00 fue sorprendida por los gritos desesperados de su hija: "Mi hija me llama gritando, diciéndome que se me prendÃa fuego el auto. Atiné a sacar la llave del auto y agarré el matafuego y lo apagué. Una reacción repentina. No vi a nadie en el barrio, no se escuchó a nadie, siempre hay gente pero anoche no habÃa ningún vecino. HabÃa olor a nafta o sea que me tiraron en el vehÃculo en la parte trasera y lo prendieron fuego. Es un vehÃculo que tiene 8 meses. Hice mucho sacrificio para comprarlo."
Y añadió: "Lamentablemente estoy viviendo en un barrio donde cada dÃa se hace más difÃcil convivir con las personas que viven ahÃ, también sospecho de una persona, hice la denuncia en la ComisarÃa y bueno veremos ahora qué pasa. Recién hable con las autoridades, me ofrecieron su ayuda. Esto es maldad pura. Cuando nosotros nos fuimos a vivir tenÃamos la expectativa de que sea un barrio lindo, tranquilo pero lamentablemente la sociedad no está preparada para convivir y cada dÃa se ven chicos más drogados. Ya sufrà el robo de una bicicleta, una moto. Yo tengo que dejar mi casa muchas horas porque yo trabajo tanto a la mañana como a la tarde; a la mañana trabajo en la municipalidad y a la tarde hago trabajos de limpieza. Me gano el dinero laburando por eso el dolor que siento, la impotencia, no le pido nada a nadie."
Finalmente, muy angustiada por la situación, expuso: "Lo único que recuerdo son los gritos de mi nieta de 3 años. Mi nene nunca se despertó porque hubiese sido traumático porque él no se olvida de las cosas. Reaccioné en el momento tratando de resguardar lo mucho y lo poco que tengo porque es lo que yo logré en poco tiempo con mi trabajo, el esfuerzo que hago diario."



