David Rogani, vicario del padre Pedro, arribó a la ciudad hace aproximadamente una semana. Se mostró muy contento por regresar a su ciudad y expresó: "Estoy muy bien, soy un hijo de este pueblo, de esta ciudad y me encuentro volviendo a mi tierra, mi familia, mi gente. Estaré por un tiempito acá ya que depende de las necesidades de la diócesis; el obispo es como un director de una escuela que, de alguna manera, tiene un conocimiento de la realidad y puede ajustar mejor la situación de los sacerdotes a distintas realidades que tenga en su diócesis. Mientras tanto, como dice Jesús en el Evangelio, vivimos dÃa a dÃa y a cada dÃa le basta su preocupación y no hay que angustiarse por el dÃa de mañana sino vivir sencillamente el presente y bueno acá estamos contentos."
Asimismo, brindó su opinión acerca de cómo ve a la ciudad de Arroyo Seco: "A mà me gusta mucho, yo soy hijo de esta ciudad y es muy difÃcil que un hijo hable mal de su madre. Yo me siento muy cómodo, muy a gusto, a la ciudad la veo bastante bien y linda, me gusta mucho cómo está creciendo. En cuanto a lo religioso, lo eclesiástico, veo que hay mucho trabajo pero me agarra un momento en el que debo terminar de hacer una presentación de un estudio que estaba haciendo en una facultad de Buenos
Aires sobre Sagrada Escritura, y eso y me tiene un poco fuera de circuito. Pero apenas termine eso, espero poder brindar lo mejor de mà para poder contribuir a la renovación, a seguir sosteniendo lo que se está haciendo, a acompañar al padre Pedro y a la parroquia y la comunidad en sus actividades, a que pueda fortalecerse y florecer, para que Cristo pueda reinar más en los corazones y ser más conocido por la gente." Y agregó: "Estos dÃas que estuve celebrando misa en las capillas vi que la gente está respondiendo, se acerca, hay una necesidad de la gente; ojalá podamos con el padre Pedro hacer frente a las demandas espirituales del pueblo porque en definitiva estamos para eso los pastores y es nuestra misión. A veces nos sale bien y a veces no, pero la gente tendrá que perdonarnos y disculparnos si algo no sale como esperan ya que no es que tengamos mala voluntad sino que somos falibles."
También comentó su parecer sobre la ciudad a nivel municipal: "No hice todavÃa un recorrido, me falta darme una vuelta por los barrios más carenciados. TodavÃa no tuve demasiado tiempo. Estuve andando en bici, vi algunas cosas, y me falta llegar a los barrios de la periferia. Hay una planificación demográfica respecto de cómo crecen los barrios en torno al casco urbano, se ve una tarea bastante importante de las autoridades municipales; tampoco conozco demasiado el tema pero me parece bastante bien y una ciudad bastante ordenada. TodavÃa no puedo hacer una lectura profunda."
Finalmente, anunció algunos de sus propósitos durante su estadÃa en la localidad: "Hace algunos años, el sacerdote Roberto Monachesi iba a algunos barrios en bici. Es un trabajo silencioso; un sacerdote que se mete donde hay necesidades materiales y espirituales no sale en los diarios, no tiene prensa, no tiene una gran divulgación. El otro dÃa fui a la terapia de Martins y habÃa una mujer que a la que le estaban haciendo prácticas médicas y lloraba y saqué un pañuelo, le sequé las lágrimas. Pero mientras hacÃa eso, ¿quién lo ve? Lo ve Dios y uno lo hace por él y el amor al prójimo. El padre Roberto nos dejó un legado: "No abandonen a la gente necesitada". Ojalá podamos hacer eso. No puedo adelantar demasiado porque no me senté a planificar con Pedro sobre las necesidades imperiosas de las realidades pastorales del pueblo pero trabajaremos en conjunto para hacerles frente."

