El caso de la compra venta irregular de un campo de 124 hectáreas en Villa Amelia, no sólo es el más resonante de la megacausa por estafas que involucra a empresarios, contadores y escribanos sino que resulta clave para demostrar el armado de una asociación ilícita para apropiarse de inmuebles.
Lo cierto es que del acta de la audiencia imputativa del Ministerio Público de Acusación, que expuso el viernes el fiscal Sebastián Narvaja, se desprenden varias charlas picantes entre dos de los acusados, el contador Marcelo Jaef, y el director ejecutivo del diario La Capital, Pablo Abdala. El diálogo salpica incluso a otros empresarios de la ciudad y se centra en la intención de levantar un parque industrial en el terreno en cuestión.
La charla telefónica entre Abdala y Jaef sobre la venta del campo, figura en el acta oficial de la causa, descripta en las páginas 49 a 52. Allí Abdala dice: “Se lo vende a dos hermanos que trabajaron mucho con el diario, que son pícaros, son vivos, bicharracos, no son buena leche. Me olvidé el nombre. Son conocidos. Como Tierra de Sueños, pero es otro en realidad... Gilli se llama, Gilli", dice la transcripción.
Y continúa: “Son traviesos... el tipo...Escuchá ésta porque Tomás está con un ataque de nervios. Parece que lo embaucaron a Tomás con la información sobre el campo... porque parece que se puede hacer parque industrial, se puede hacer cualquier cosa.... Tomás se volvió loco porque a nosotros nos juntó una mina...¿te acordás una mina, Tomás, vos, yo y el Lelo? Y el tipo nos dijo ´Acá no se puede hacer nada, véndanlo' ... Un parque industrial ahí, 121 hectáreas, podés facturar 20 millones de dólares, entendés".
Del otro lado de la línea, Jaef repasa: “...compramos tres propiedades, con efectivo. Tres son... son todas escrituras separadas e independiente. No hay, como fue al principio, que yo, vos me pagás, yo te vendo y vos me das. No, se hizo todo...”.
El caso en cuestión refiere a un campo de 124 hectáreas en Villa Amelia que pertenecía a Ana Josefina Luppi, una viuda de 67 años, a la que en 2014 robaron el campo mediante el diseño de un poder trucho por el cuál la mujer entregaba un mandato de venta a un tercero, maniobra de la que responsabilizan a los escribanos Roberto Aymo y Juan Bautista Aliau.
De acuerdo a documentos que figuran en la causa, en el allamiento a la inmobiliaria Gilli en mayo de este año, se secuestran, -entre otros materiales- una carpeta bibliorato que en el lomo tiene la leyenda “Villa Amelia” y dos cuadernos que contienen: a) Folleteria del “Parque Industrial Central Sur”, de la Inmobiliaria Gilli, a realizar en el inmueble en cuestión; b) Copia simple del Poder Especial para Gestiones Administrativas de Jorge Luis Oneto a favor de Juan Marcelo Ignacio Borghi, escritura nro. 592, de fecha 02/11/2015, pasada ante el escribano Luis María Kurtzemann (H), Registro Nro. 244, sobre el inmueble en cuestión; c) Boleto de Compraventa entre Jorge Luis Oneto como vendedor y Juan Marcelo Ignacio Borghi como comprador del inmueble en cuestión en fecha 02/09/2015, en la suma de u$s1.600.000 M.
Según la fiscalía, la venta a Gilli -quien finalmente no pudo levantar el parque industrial por razores normativas- fue la única operación real (no un pase para blanquear el campo como fueron las operaciones con Jaef y Abdala) siendo Borghi un comprador de buena fe.