De todos modos, se trata de un incremento menor en porcentajes a los que las empresas venÃan aplicando antes del impuestazo del Gobierno de mayo pasado. Y mucho menores al 50% de suba que aplicaron tras esa decisión oficial, aunque luego retocaron $ 5 para abajo esos mismos precios para evitar el derrumbe de las ventas.
De hecho, el volumen se ubica en torno a los 150 millones de atados consumidos y equivalentes a una baja de 44,3% hasta mayo que las tabacaleras atribuyen precisamente a la suba del 70% al 80% del componente impositivo sobre los precios de los cigarrillos definida por el Ministerio de Hacienda y Finanzas con el argumento de lograr una mayor recaudación fiscal y derivar esos fondos a las provincias productoras de tabaco.
En el mercado advierten que el efecto buscado por las autoridades no se logró y que, por el contrario, la recaudación "se desplomó". Es decir, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) obtendrá ingreso menores a los $ 30.000 millones recaudados el ano pasado por la venta de cigarrillos.
Incluso se asegura que los ingresos del Fondo Especial del Tabaco (FET), que se destina a las provincias ya cayó 25% en tan sólo un mes. Cuando se anunció el nuevo componente fiscal para los cigarrillos, el Gobierno habÃa asegurado que se recaudarÃan $ 1100 millones más a las regiones productoras.
Mas allá de estas noticias sobre precios, Massalin también se animó a lanzar una nueva marca en este contexto de crisis. Se trata de Rothmans, a $ 28 el formato soft y $ 30 el box. Es decir, competirá en el segmento más econòmico con esta marca que ya está presente en más de 70 paÃses.










