Al respecto consulté al norteamericano Edward Hirsch Levi (1911-2000), quien junto a Aaron Director ocupa un lugar muy importante en el desarrollo del campo de estudio denominado ley y economÃa. En la Universidad de Chicago, en los Estados Unidos, dictaban un curso curioso, porque según el testimonio de uno de los alumnos, "Levi dictaba clases 4 dÃas, Director uno, pero Aaron nos decÃa que todo lo que nos habÃa explicado Levi carecÃa de sentido". En 1975, el presidente Gerald Ford lo nombró abogado general, para recuperar la credibilidad del Departamento de Justicia de Estados Unidos, erosionado por el escándalo Watergate.
-¿Por qué, como consecuencia de una ley provincial, a partir de hoy los grandes supermercados no podrán atender al público los domingos?
-Imaginemos que el legislador haya pensado que los empleados de los supermercados también tienen derecho al descanso dominical. Como lo tienen los empleados bancarios y los maestros. Si esto fuera asÃ, por congruencia, ¿qué tendrÃa que ocurrir?
-Le devuelvo la pregunta. ¿Qué tendrÃa que ocurrir?
-Que se paralizara la ciudad por completo, porque lo que es bueno para los empleados de los grandes supermercados, los bancarios y los maestros, también deberÃa ser para los vendedores de diarios, choferes de ómnibus, vendedores de pastas frescas, boleteros de espectáculos deportivos, acomodadores de cines y teatros, etcétera. Es más, ¿por qué tienen obligatoriamente que descansar los empleados de los grandes supermercados, pero no quienes trabajan en pequeños establecimientos comerciales? Si la clave está en el descanso dominical, ¿por qué la legislación no prohÃbe todas las actividades? Claro que para lograr esto deberÃa legislar que las mujeres no parieran los domingos, para que asà los médicos y las enfermeras también pudieran descansar.
-Usted está sugiriendo?
-Una obviedad muy importante. Que la legislación que generó la medida por la que me consulta parece estar inspirada por los potenciales beneficiarios, los competidores de los grandes supermercados. Perjudicando a los seres humanos cuando actúan como consumidores y también a los empleados de los supermercados, quienes en el mejor de los casos perderán las horas extras, y en el peor el puesto de trabajo mismo.
-Hace unos años también se intentó que las mueblerÃas no atendieran al público los fines de semana.
-Iniciativa que afortunadamente no prosperó, por la presión de los propios vendedores, que mostraron que el grueso de las ventas se realizaban, precisamente, los fines de semana.
-No me diga que la vida no es viable, salvo que los supermercados y las mueblerÃas atiendan los domingos.
-No se trata de esto, porque también se puede vivir sin Internet, peluquerÃas, librerÃas, conciertos, etcétera, pero seguramente que el bienestar humano se resentirá. ¿Por qué los legisladores no redireccionan sus energÃas, aumentando las opciones de los seres humanos, cuando actúan como demandantes de mercaderÃas y servicios, cuidando que se cumplan las leyes laborales en el caso de quienes trabajan los domingos?
-Si nadie trabajara los domingos, la gente se acostumbrarÃa a hacer todo durante los denominados dÃas hábiles.
-Me encanta su argumentación, pero para entenderla mejor permÃtame llevarla al extremo. Qué le parecerÃa que los bancos atendieran sólo los lunes, las panaderÃas exclusivamente los martes, los dentistas sólo los miércoles, y asà sucesivamente. Este "lujo" se lo pueden dar los monopolistas, como las oficinas de pago de algunas empresas privadas, y el horario de atención al público de muchas dependencias estatales. Lo que hay que hacer con las prácticas monopólicas es eliminarlas, o por lo menos restringirlas, no multiplicarlas.