Télam recorrió los hipermercados Carrefour de Avellaneda, donde funcionaba el frigorÃfico La Negra; WalMart de Avellaneda, en la salida de la autopista Buenos Aires-La Plata; el Coto de Parque Lezama, de Brasil y Perú y el Jumbo de Puerto Madero, en el edificio Madero Harbour.
La concurrencia era escasa, compuesta ya sea por gente de edad avanzada o bien por público desprevenido. Télam consultó a un matrimonio que salÃa de WalMart con el chango lleno y ante la pregunta de si no habÃan adherido al boicot, respondieron al unÃsono "con razón no habÃa nadie".
Los pasillos de la mayorÃa de los hipermercados visitados lucÃan vacÃos y eran recorridos por empleados de las cadenas o por repositores que colocaban productos en las góndolas.
La continua remarcación de precios y la guerra de ofertas entre los supermercados, que no permite distinguir el valor individual de los productos son las principales razones que llevan a la protesta de los consumidores.
El primer boicot se realizó el 7 de abril pasado y según sus convocantes, contó con una adhesión del 80 por ciento, y el segundo se cumple hoy en todo el paÃs.
Las entidades que llaman al boicot denominado "Súper VacÃos" son Consumidores Libres, cuyo representante legal es el ex diputado socialista Héctor Polino; DefensorÃa de la Tercera Edad; CTA y CTA Autónoma, Federación Agraria Argentina (FAA), Cátedra de SoberanÃa Alimentaria, Libres del Sur y Gen.
Al convocar a la protesta, Polino dijo que "los grandes remarcadores de precios marcan tendencia en la canasta básica que impacta directamente en la inflación y en esto hay dos perjudicados: los productores y el consumidor".