El Ministerio de Agroindustria de la Nación estimó que las pérdidas en la producción de soja serían de 3,3 millones de toneladas, por lo que la campaña actual se ubicaría en 57,6 millones de toneladas, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó un descenso de cuatro millones de toneladas, debido a las constantes lluvias que cayeron durante más de dos semanas sobre grandes superficies de las zonas productoras.
Desde la cartera agroindustrial consideraron que "la abundante caída de agua afectó la logística de la cosecha, impidiendo recolectar gran parte de la producción que ya se encontraba lista para levantarse", lo que produjo anegamientos temporarios y pérdida de calidad por manchado y brotado de los granos, además que remarcó una caída en los rindes "por dehiscencia y pudrición de vainas".