Se trata de una obra dividida en dos partes: en el emplazamiento del Obelisco, en pleno microcentro porteño, el artista intervino directamente el monumento haciendo desaparecer su cúpula, que reaparece en la explanada de Malba con una reproducción a escala real.
AsÃ, a través de su intervención artÃstica, que en el dÃa de ayer sorprendió con la ausencia del ápice del Obelisco, Erlich invita en la entrada del museo de avenida Figueroa Alcorta a ingresar a la cúspide y disfrutar de las cuatros vistas áreas del monumento más simbólico de la ciudad de Buenos Aires, Ãcono del imaginario local.
