La reparación del comedor de la Escuela Provincial Nº 6036 resultó ser mucho más compleja de lo previsto. Lo que comenzó como una reparación de rajaduras y muros inestables, se transformó en una obra estructural profunda, al descubrir que el edificio está construido sobre un terreno que antiguamente era una laguna, con una base que se mueve y cede.
Aquí desglosado el testimonio de la representante de la escuela “Bernardino Rivadavia”.
MÁS FONDOS, MÁS TRABAJO
Además de los 92 millones de pesos de la obra original, la escuela gestionó un aporte FANI de 25 millones de pesos, destinado exclusivamente a la parte estructural: columnas de refuerzo, vigas y una solera de hormigón debajo del comedor. Aún esperan otro desembolso del mismo programa para terminar los detalles pendientes.
“Parece mucha plata, pero lo vale. Se va muchísimo en materiales y en hierros. No alcanza", explicó Lara Broda, presidenta de la cooperadora.
EL PROBLEMA DE RAÍZ: UNA BASE QUE SE MUEVE
Los vecinos más antiguos del barrio advirtieron que el terreno donde se levanta el edificio era antiguamente una laguna. Esto explica por qué las paredes se quiebran y la estructura se hunde: el problema no es solo el muro, sino la base entera. También el Centro de Salud cercano presenta rajaduras por el mismo motivo.
“Si no solucionamos el problema de base, en tres años está acá de vuelta", advirtieron desde la cooperadora.
UN HALLAZGO QUE CAMBIÓ TODO: RIESGO DE EFECTO DOMINÓ
Al inicio de los trabajos se pensó en demoler y construir de nuevo. Pero una ingeniera de la Provincia detectó algo crítico: el comedor sostiene parte de la estructura de las aulas. Si se derribaba, todo podía caer en un efecto dominó. Por eso hubo que cambiar el proyecto: en lugar de reconstruir desde cero, reforzar, sostener y consolidar todo lo existente, con columnas nuevas y solera profunda.
Pasaron por el lugar al menos cinco ingenieros y seis arquitectos analizando la situación. Se detectó que el daño visible era solo la punta del iceberg: "Es como una picadura en una chapa, empezás a escarbar y el agujero es mucho más grande", comparó.
TRANSPARENCIA Y COMPROMISO
Frente a posibles dudas sobre el uso de los fondos, la comunidad educativa invita a todos los vecinos a visitar la obra y ver el trabajo en marcha. La escuela es de todos y la puerta queda abierta. El esfuerzo es enorme, pero el objetivo es claro: devolver a más de 400 niños y a toda la comunidad un espacio seguro, firme y digno.