General Lagos propuso esta semana, más precisamente este viernes 31 de julio, el abordaje a la utilización de las pantallas, llámese de teléfonos, tablets, computadoras o televisores, por parte de los humanos, poniendo énfasis en las infancias y los jóvenes.
Se realizó en la Escuela Nº 144 “Juan Larrea” de la localidad y contó con la presencia de Constanza Eglio, magister en Psicología Social y Comunitaria.
Para conocer lo que vivieron los presentes, Arroyo Al Día se comunicó con el Director de Cultura de General Lagos, Juan Martinelli: “La tecnología ya es parte de todo: hasta para comprar pan usamos el celular. Pero detrás de su comodidad hay un mecanismo potente: los algoritmos buscan mantenernos ahí, generando picos de dopamina igual que en otras adicciones. Nos atrapan sin darnos cuenta, y de repente pasó una hora y media sin que nos percatemos. Esto afecta a todos, pero es mucho más grave en niñas, niños y jóvenes: su cerebro aún no tiene capacidad para autorregular. Y la verdad que solemos olvidar: el problema no empieza en ellos, empieza en nosotros. Nosotros les damos el dispositivo, nosotros damos el ejemplo con nuestro uso excesivo, y somos quienes debemos enseñar a convivir con esto de forma sana”, comenzó Martinelli.
“Vemos grupos de chicos juntos, cada uno en su pantalla: están físicamente acompañados, pero solos en su mundo. No se trata de prohibir todo, sino de aprender a administrar, supervisar y sobre todo mostrar con el ejemplo: porque si nosotros no sabemos poner límites, tampoco podremos enseñárselos a ellos”, continuó Juan.
Por su parte el integrante de la comuna hizo un análisis de lo que perjudica al ser humano tras el uso excesivo del dispositivo: “El celular nos da todo ‘masticado’, ya imagina, decide y resuelve por nosotros. Y así vamos perdiendo capacidad de análisis, creatividad, memoria —antes recordábamos decenas de números, ahora no recordamos ni el propio. Por eso nació esta propuesta: retomar la lectura como equilibrio. No hace falta nada grande: empezar con 5, luego 10 minutos al día, de a poco. Es un ejercicio que entrena nuevamente nuestra mente. No es una lucha individual: todas las instituciones educativas y sociales coinciden en esto. Incluso las propias empresas reconocen que diseñan contenidos para atrapar nuestra atención, aprovechando vulnerabilidades —especialmente en chicos y jóvenes. Cada hora frente a la pantalla es tiempo que le quitamos al contacto real, al diálogo, al crecimiento propio. Estamos llamados a cuidarnos y cuidar a los nuestros: con pequeños pasos, recuperamos el control”.
“La responsabilidad primera es de las familias: no hay que esperar que el niño entienda para leerle, se empieza desde los 6 meses. Es escuchar tu voz, reconocer sonidos y palabras: así se construye el lenguaje. Hoy vemos graves déficits de vocabulario al llegar a la escuela, que hacen todo mucho más difícil. Entendemos que el celular es una salida fácil y tentadora —diseñado para atraparnos—, y que todos vamos apurados. Pero sus efectos duran toda la vida: daña vínculos, autonomía y capacidad de pensar”, aseguró Juan.
“La campaña tuvo su slogan: ‘Los límites de tu vocabulario son los límites de tu mente’. Si un niño tiene pocas palabras, así será su forma de ver el mundo; si amplía su lenguaje, crecen sus posibilidades de decidir, imaginar y entender. Empecemos de a poco: leer es la mejor gimnasia para la mente. En esta charla abierta presentamos los resultados de la encuesta sobre uso y acceso a celulares realizada en noviembre, y trabajamos juntos en propuestas para un uso más sano. Nos acompañó Constanza Eglio, magíster en Psicología Social y Comunitaria, con una charla clara y accesible”, añadió.
“No se trata de ver a la tecnología como enemiga: el objetivo es tomar conciencia y aprender a regularla, para acompañar mejor a chicos y grandes”, reflexionó Juan.