REPAVIMENTACIÓN DE LA CALLE JUAN B. JUSTO
“La idea es avanzar levantando primero una mitad de la calzada: así podemos realizar el tratamiento del suelo, el movimiento de tierra y la compactación, mientras mantenemos cierta circulación en el otro lado. Si aparecen inconvenientes —y suelen aparecer— pasaremos a levantar la losa completa. Lo que más suele complicar los planes son las instalaciones ocultas: lamentablemente, en toda la ciudad nos encontramos constantemente con caños de agua, cloacas o circuitos que no figuran en ningún plano oficial. Por eso a veces debemos modificar el ritmo para solucionar estas situaciones sobre la marcha. La primera etapa es el levantamiento de la losa vieja, que estaba totalmente quebrada, entre las calles Belgrano y Moreno. Luego continuaremos con los trabajos desde Moreno hasta Rivadavia”.
“Si el clima acompaña y no hay lluvias fuertes, la obra completa estará lista en un plazo de 45 a 60 días. Si caen lluvias intensas de 80, 90 o más de 100 milímetros, usaremos bombas de achique para evacuar el agua, pero igualmente tendremos que esperar a que el suelo se seque para continuar trabajando con seguridad y calidad”.
ATENCIÓN A LOS VECINOS
“Casi todo el día estoy en la calle, recorriendo obras y hablando con los vecinos. Considero una falta de respeto cortar una charla con alguien que está ahí presente para atender una llamada, así que los mensajes los respondo luego y pido disculpas. Para reclamos urgentes contamos con una línea fija y un número de WhatsApp oficial, que son los canales más rápidos para atender emergencias. Por supuesto que también pueden escribirme o llamarme directamente, pero les pido esta pequeña comprensión”.
PREVENCIÓN ANTE LLUVIAS Y EL PLAN NIÑO
“Antes de ayer estuvimos en la provincia en la primera capacitación sobre el Plan Niño, para prepararnos ante eventos climáticos extremos. Tenemos una ventana de 90 días para adelantar todo lo necesario. Seguimos trabajando día a día para mejorar nuestra ciudad, con la transparencia y el esfuerzo que se merecen”.
PAREDÓN DEL PUERTO
“Es más que una estructura: es un punto de encuentro, un lugar donde muchos van a pescar, un ícono de nuestra ribera. Tenemos que mirar la realidad con claridad, porque detrás de las cifras hay una situación técnica compleja y decisiones que no se pueden tomar a la ligera. Al principio pedimos un presupuesto a una empresa, que presentó una obra por unos 68 millones de pesos, basada en sistemas de sostenimiento como pilotes y vigas perimetrales. El Concejo consideró que el monto era elevado y pidió consultar a otro proveedor. La nueva propuesta, con un diseño y un sistema diferente, asciende a unos 112 a 115 millones —sumando IVA e Ingresos Brutos—, y se acerca a los 120 millones en total. La diferencia responde a cómo está realmente la estructura. Según la segunda empresa, el paredón está en un estado muy delicado: el hormigón está muy degradado, las armaduras de hierro están corroídas y podridas en muchos sectores, y además se ha descalzado desde la base. Cualquier intervención hoy será solo para mantenerlo en pie en el corto plazo, ya que no tiene condiciones para una vida útil larga. El nuevo sistema es más robusto, pero también modificará un poco la forma en que conocemos el lugar. A esto se suma un factor clave: el Fenómeno del Niño, con las crecidas y corrientes mucho más fuertes que se esperan. No tiene sentido invertir una cifra tan grande si después una crecida fuerte termina derribándolo igual, o si la estructura queda firme pero el paredón se cae. Por eso ayer lo charlé con el intendente: vamos a pedir toda la información técnica detallada para analizarla bien. El Concejo y el Ejecutivo tenemos que trabajar juntos: 120 millones es una suma enorme —para que se den una idea, es lo que costaría pavimentar dos cuadras completas con hormigón H30, que duran medio siglo. No queremos gastar mal ni dejar de cuidar lo que es de todos”.
SANEAMIENTO DE PILETAS DECANTADORAS: UNA OBRA PENDIENTE DESDE HACE DÉCADAS
“Para cerrar el repaso de las obras públicas en marcha, nos detenemos en un trabajo fundamental que hace más de 30 años no recibía atención: la puesta en valor de las piletas decantadoras del sistema de cloacas. Hasta ahora no existía la interconexión adecuada entre las piletas: no había caños de rebalse, por lo que el líquido pasaba de una cisterna a otra simplemente desbordando, sin ningún control. Esto impedía que el proceso de decantación funcionara correctamente y generaba desajustes en todo el sistema. Estamos regularizando todas las conexiones y las cuatro válvulas, incluidas las de fuga. Ya limpiamos por completo las cámaras del sistema principal y la olla derivadora, y logramos conectar tres de las válvulas —solo nos faltan dos para terminar esta etapa. Después rellenaremos con tierra y pasaremos a intervenir la cámara de salida hacia el arroyo. Tenemos dos salidas en total: dos piletas descargan por un lado y las otras dos por el otro. Una de las cámaras está en buen estado y solo necesita una limpieza sencilla. La otra requiere arreglos en las losas que retienen los lodos para evitar que lleguen al cauce: hoy están al descubierto y no cumplen su función como corresponde, así que las vamos a reparar y sellar debidamente hace más de tres décadas que no se realizan tareas de mantenimiento integral en este sector. Por eso esta obra es tan importante: no solo ordena un sistema que funcionaba de forma precaria, sino que cuida directamente el arroyo y el medio ambiente, evitando que residuos y lodos escapen sin control. Es un trabajo que tenía que hacerse hace mucho tiempo”.
PARQUE AUTOMOTOR, ERRORES ADMINISTRATIVOS Y CLARIDAD SOBRE EL USO DEL COMBUSTIBLE
“Es fundamental separar responsabilidades, explicar cómo funciona el sistema y aclarar lo que ocurrió: Primero, lo que se muestra en cese informe corresponde a vehículos que dependen de la Dirección de Control Urbano, no de la Secretaría de Obras Públicas. Por mi parte, explico la situación de los equipos que están bajo mi responsabilidad. Cuando llegué al cargo hace unos 9 o 10 meses, me encontré con un parque automotor en estado crítico, por seguridad —tanto de los operarios como de los vecinos— decidí retirar de circulación los que ya no se podían recuperar:
- Un camión modelo 1982/1984 quedó totalmente parado, a la espera de definirse su desguace o remate, una camioneta que llevaba más de 7 años guardada se desarmó: solo se recuperó el motor para usar como repuesto en otro vehículo igual, y el resto también irá a desguace.
- Hoy siguen parados un compactador de basura (el que pide informe el Concejo, con patente M** 491), un Ford 14000 con motor fundido, además de tractores y maquinaria que fuimos recuperando poco a poco. Hasta ahora logramos sacar a trabajar 3 tractores y las dos motoniveladoras; una de ellas está detenida por la rotura de un brazo, y recibiremos el presupuesto para su reparación mañana”.
“Una de las mayores dificultades que encontramos es la ausencia de papeles: muchos vehículos no tienen título, tarjeta verde ni siquiera chapa patente. Esto genera confusión al momento de pedir los vales de combustible al área de Compras: si no se identifica bien el equipo, es fácil equivocarse entre un modelo y otro. Esa fue la causa de lo que se señaló: pedí por error las órdenes de carga correspondientes a un vehículo parado, asignándolas a otro que estaba en funcionamiento. Se trató de un desacierto al consignar la identificación, nada más: se confundieron las cantidades —4 órdenes para uno, 9 para el otro—, pero el combustible se cargó y se usó para el fin que corresponde. No hay nada oculto ni maniobra indebida, por lo que rechazo rotundamente que se me tilde de delincuente”.
“De lunes a viernes cargamos en el corralón, con personal asignado y controlado. Los vales que se solicitan son exclusivamente para los fines de semana: no tiene sentido convocar a un empleado solo una hora para cobrar horas extras por esa tarea. En todo el año se trata de unas 12 o 13 cargas en total, siempre con registro de quién retira el vale y quién realiza la carga. También aclaro un dato que se dijo erróneamente: no consumimos 170.000 litros, sino alrededor de 22.000 litros de gasoil. El combustible siempre se usó para poner en circulación los equipos que hoy trabajan en la calle, no desapareció ni se destinó a fines ajenos al servicio público”.
“El listado completo de vales de combustible que llega a mi oficina es un resumen general que elabora Hacienda con lo que solicitan todas las secretarías: no significa que yo pida o controle lo que corresponde a Control Urbano, Servicios o cualquier otra área. Cada secretario es responsable de los vales que solicita. Seguramente en el caso del vehículo de Control Urbano ocurrió lo mismo que conmigo: un error al cargar el número de patente en el sistema, pero el combustible terminó usándose en los equipos que están en la calle. Lo ideal es chequear cada patente antes de firmar, pero la falta de papeles históricos de los vehículos hace que estas confusiones sean más frecuentes de lo que deberían”.
“Hace más de tres meses que estamos trabajando en cambiar la forma de gestionar todo Obras y Servicios Públicos. No es sencillo: cambiamos hábitos de años, pero el personal acompaña muy bien y vamos avanzando”
“Me preguntan si me arrepiento de no haber controlado todo antes de firmar. No es que no haya controlado: firmo la información que me corresponde y que puedo verificar, pero el sistema tenía fallas que venían de antes. Lo que sí puedo mostrar con números: desde que llegamos, redujimos el consumo de combustible a menos de la mitad de lo que se gastaba en 2021, 2022 y 2023. Cualquier consulta sobre esos registros la puede pedir directamente a la Secretaría de Hacienda, donde están todos los datos”.
“Es cierto que hay que analizar todo con objetividad: se gastó menos en parte por el control, pero también porque antes se alquilaba casi toda la maquinaria porque los equipos propios estaban parados. Hoy tenemos más equipos propios circulando, dejamos de alquilar lo que podemos hacer con nuestra flota y avanzamos en ordenar lo que estaba abandonado.
RECOLECCIÓN DE RESIDUOS
“Llegar al fondo del tema de los residuos es indispensable para dejar de dar vueltas y empezar a cambiar las cosas. Y hay que empezar diciendo la verdad tal cual es: la gestión de la basura es extremadamente compleja, y el llamado “basura cero” no existe como una solución mágica. Tengo años de experiencia en esto, incluso trabajé con plantas de reciclaje en Colombia, y conozco bien cada dificultad. Si queremos reducir lo que generamos, el paso fundamental está en cada hogar: la separación en origen. Necesitamos que cada uno separe lo que sirve: latas, papeles, materia orgánica y lo que no se puede reciclar, cada cosa en su lugar. Pero después el municipio debe acompañar con una recolección diferenciada —y hoy todavía no tenemos todo el sistema listo para responder si no cambiamos primero nuestra forma de actuar”.
“Ponemos capachos nuevos en las esquinas, y a la semana alguien tira una brasa del asado y lo quema. O lo rompen, o siguen tirando todo alrededor, convirtiéndolos en verdaderos microbasurales. Muchos prefieren dejar todo ahí en lugar de caminar una cuadra más o sacar la basura en el horario correcto. A veces pienso que sería mejor volver al sistema tradicional: que cada vecino saque su bolsa en su puerta cuando pasa el camión. Así, si se rompe o lo tiran perros, cada uno es responsable de limpiar su propio frente —y la verdad es que hay muchos que ni siquiera hacen eso. Una ciudad limpia no la hace solo el Estado: la hacemos todos. Podemos tener la mejor maquinaria, los mejores planes y la mayor inversión, pero si no hay compromiso social, si no aprendemos a cuidar lo que es de todos, los problemas van a seguir ahí, como hace años