El viernes se registró un choque de gran importancia en la autovía, un hecho que pone de manifiesto una situación que genera gran inquietud: muchos conductores todavía no se han adaptado al diseño de esta vía, ni ajustan adecuadamente la velocidad de sus vehículos a las condiciones del trayecto. Esa falta de adecuación se considera uno de los factores principales que aumentan el riesgo de accidentes.
En ese incidente, un automóvil de color blanco impactó con fuerza contra un remís. El impacto fue tan fuerte que el remís terminó detenido muy cerca del portón de acceso a Puerto Arroyo; su conductor sufrió una herida cortante en una de sus manos. Al lugar acudieron efectivos de la policía, personal de Control Urbano, integrantes del Comando Radioeléctrico y equipos de Protección Civil. En total hubo cinco personas con lesiones de distinta gravedad: fueron atendidas inicialmente en el centro sanitario local para estabilizarlas, y luego algunas fueron trasladadas hasta establecimientos de salud en la ciudad de Rosario.
Afortunadamente, todas se encuentran en estado estable y buena evolución, aunque el golpe recibido fue de gran intensidad. Se trata de uno de varios sucesos registrados en estos días, una semana marcada por una gran cantidad de hechos viales de todo tipo.
También se registró un suceso calificado como una verdadera suerte o milagro. Ocurrió en la zona de Lisandro de la Torre, con un camión de una empresa que habitualmente circula con mucha precaución y a baja velocidad. Al intentar doblar, el vehículo sufrió una falla mecánica repentina y quedó casi atravesado sobre la calzada, cerca de la estación de servicio Joaquín Martins. Para no obstruir el paso, los trabajadores lo desplazaron unos metros más adelante hasta un lugar seguro; finalmente fue llevado a un costado para su reparación.
Lo más destacado es que no hubo daños personales ni colisiones adicionales, gracias también a que el vehículo avanzaba despacio. El lugar exacto del percance fue pasada la intersección y el semáforo de Libertad y Belgrano, en dirección hacia Moreno —no justo en el cruce luminoso, sino unos metros después.
Otro suceso llamativo fue un triple choque ocurrido en una zona regulada por semáforos. Un vehículo salió de un espacio de estacionamiento, un remís lo golpeó en el costado, perdió el control por el impacto y terminó chocando contra otro automóvil que estaba detenido en la vía. Todo sucedió cerca de las catorce horas; al llegar al lugar horas más tarde, aún se notaba la conmoción y las discusiones entre los involucrados. Más tarde, personal de Control Urbano llegó para señalizar la zona y retirar los vehículos afectados.
Por último, se produjo un hecho particular en las cercanías de una ruta: un automóvil cayó a una zanja, y poco después otro vehículo se dirigió hacia allí y lo golpeó con tanta fuerza que lo sacó de su interior, dejándolo sobre el borde; el segundo auto quedó volcado dentro de la zanja, hasta que posteriormente fue trasladado hasta la banquina. No se pudo establecer con claridad qué provocó cada uno de estos hechos, ya que las causas exactas suelen ser conocidas solo por quienes conducían o viajaban en los vehículos involucrados.