Muchos de conductores, incluso de esta redacción, se encontraron de imprevisto con inconvenientes al transitar por el acceso principal: la bajada hacia la ruta en dirección a Rosario permaneció totalmente cortada hasta la una de la tarde, sin que hubiera habido ningún comunicado, aviso previo o señalización anticipada que lo informara. A excepción de este medio que a las 9 de la mañana alcanzó a advertirlo por redes sociales en últimas instancias.
Varios vecinos y personas que quisieron salir hacia Rosario tuvieron que ir hasta Fighiera y dar la vuelta, o ingresar a la ciudad y encontrar otra alternativa, es decir, si estabas justo de tiempo o con una emergencia, no había “tu tía”.
Quienes buscaban bajar hacia Arroyo Seco también se vieron en problemas ya que en el lugar trabajaba personal de la empresa Rovial, contratada por autoridades nacionales para realizar las tareas.
El objetivo era solucionar los profundos pozos y daños graves que había tanto en la subida como en la bajada, sectores que hacían muy difícil y peligroso el paso de todo tipo de vehículos (incluso de los camiones de gran porte que circulan hacia puertos o empresas como Cargill, o quienes vienen por rutas como la 26). Si bien el resultado final no quedó perfecto ni totalmente liso, se reconoce el esfuerzo de los trabajadores por lo cual se logró eliminar los desperfectos más graves que impedían circular con normalidad de manera más rápida. Sin embargo, la falta de información generó un verdadero lío: la gente solo se enteraba al llegar al corte, sin saber qué camino tomar.
La única alternativa segura y legal era desviarse por la Ruta 21 o dirigirse hasta Fighiera, cruzar por su puente y retomar luego la autopista. Aun así, por la desesperación o la falta de indicaciones claras, hubo quienes tomaron decisiones muy arriesgadas, circulando por la subida en sentido contrario o por el borde de la calzada, con el peligro de choques frontales. Incluso el personal policial presente manifestó que no contaba con detalles de la obra ni con instrucciones precisas, esperando la llegada de agentes de tránsito para ordenar el paso.
Lo que se reclama principalmente es sencillo: si se van a realizar trabajos que afecten la circulación de tantos vehículos, es indispensable difundirlo con anticipación, indicar horarios, vías alternativas y contar con personal que ordene el tránsito. Se valora la mejora de la vía, pero una buena gestión requiere también informar y organizar para evitar confusiones y riesgos innecesarios.