Cada 24 de marzo se conmemora un año más del inicio de la última dictadura militar en nuestro país, la que trajo aparejada desapariciones y muertes de personas y que fue motivo de juicios de lesa humanidad a las autoridades militares que gobernaron desde 1976 hasta 1983, año en que se instauró nuevamente la democracia, que sigue aún en estos días.
A 50 años de aquel 24 de marzo de 1976, el homenaje a las víctimas tuvo otra trascendencia, es como si los años redondos cambiaran la óptica. Se realizaron marchas y manifestaciones multitudinarias en los centros más importantes del país, un claro ejemplo fueron el Monumento a la Bandera en Rosario y la Plaza de mayo en la Capital Federal.
En la ciudad, también se hizo un acto muy emotivo con participación de los vecinos y al que asistió el Dr. José Luis Murina, presidente del Concejo Municipal, quien en una charla con Arroyo Al Día comentó: “asistí con mi hijo Junior y si soy muy poco de charlar esto porque no la pasé bien, no en forma personal porque fui a estudiar, terminé la facultad fines del año 1982, principios del 1983, antes de la democracia. Antes la carrera de Medicina tenía 6 años y te llevaba un poco más, así que pasé mucho del tiempo durante la dictadura”.
“Un día estábamos en clase y una bomba explotó en el Centro de Estudiantes que estaba enfrente de la facultad- relató el doctor- hubo fallecidos, heridos ahí. A cada rato teníamos que dejar de estudiar porque venían los militares y se llevaban a algunos de los compañeros que teníamos en las aulas o venían los montoneros a decirnos que teníamos que desalojar la facultad porque habían puesto una bomba”.
“Teníamos que presentar los documentos cuando entrábamos, nos palpaban, por eso viví muy mal con esa dictadura militar- prosiguió Murina- yo lo viví cerca de mi familia, en mi pueblo se llevaron a un vecino que trabajaba en una imprenta donde hacían panfletos y no apareció más. Lo vivo así, muy mal el 24 de marzo porque estaba lejos de mi familia, no militaba, nunca me molestaron pero se llevaban a un compañero y sin saber si tenía algo que ver o no, que te podían venir a buscar a vos también. Como se llevaban a diestra y siniestra no se llevaban a los que hacían algo, podía tocarle a cualquiera. Me tocó, me dejó marcado y por eso llevé a mi hijo para que sepa de esto. Le gusta saber sobre este período y hay poca gente que sabe de lo que viví”, agregó.
El concejal también se refirió a sus vivencias posteriores, ya en democracia con los saqueos del año 2001: “no me mataron de casualidad, trabajábamos en la emergencia en Villa Gobernador Gálvez y pasaba de todo, no nos mataron de casualidad, salió alguien con una escopeta y al confundirnos con la policía, casi nos tiran. Pasó de todo. Íbamos a barrio Las Flores, al Swift, fue terrible”, sostuvo el representante legislativo.