El Senado de Santa Fe agasajó y distinguió el día 19 de marzo a brigadistas santafesinos, incluyendo bomberos zapadores y voluntarios, por su labor destacada en el combate de incendios forestales en la Patagonia (Chubut) durante la temporada 2025-2026. Se reconoció su profesionalismo, valentía y compromiso.
El acto fue presidido por el presidente provisional del Senado, Felipe Michlig, junto con el autor del proyecto Ciro Seisas.
El acto resaltó la labor de los Bomberos Voluntarios, Zapadores y la Brigada de Atención y Prevención de Emergencias (BAPE). Se desatacó el esfuerzo de los efectivos y el respaldo a sus familias, valorando el “orgullo” que representan para la provincia.
Los bomberos participaron en la sofocación de incendios en la región cordillerana, destacando su ro en Chililla, Chubut.
Arroyo Al Día mantuvo una comunión con el Comandante Luis Ayala para que detalle esta distinción a los servidores públicos: “fue emocionante, yo soy partidario de que los reconocimientos hay que hacerlos en vida y entiendo que es para la familia, para nuestros hijos, que nos hacen el aguante cada vez que somos convocados para algún tipo de intervención. Ellos se quedan preocupados acá y creo que es un lindo reconocimiento para ellos y para nuestros compañeros que no son convocados y siguen trabajando de la misma manera”.
Ayala describió también en qué consistió el acto: “nos juntamos, desayunamos, nos volvimos a encontrar después de haber actuado en Chubut, nos contamos anécdotas, luego nos hicieron entrar al senado, nos ubicaron, cada senador de cada departamento nos dedicaron unas palabras muy emotivas, posteriormente reconocieron a todos los bomberos voluntarios de Santa Fe, después a cada uno que fuimos allá. Son cosas que voy a atesorar. En casa tengo un lugar donde guardo estas cosas para mi hija, que no me pudo acompañar esta vez pero me esperaba con muchas ganas”.
Por otra parte, el brigadista recordó lo vivido en Chubut durante los incendios: “la lluvia nos trajo alivio porque en un primer momento estábamos asustados. Cuando llegábamos al pueblo, la gente nos preguntaba cómo veíamos la situación porque no dormían de noche. El panorama no era lindo pero tratábamos de no trasladarlo a ellos y por fin la lluvia llegó para darnos un poco de tranquilidad para poder trabajar, era lo que necesitábamos. El fuego venía con mucha potencia, habíamos hecho un trabajo de 12 horas sobre un foco que venía muy grande para poder frenarlo y la lluvia y la nieve nos dieron la ayuda necesaria para poder apagarlo definitivamente”, cerró.
