Durante esta semana, la empresa SADE, convocada por el cuerpo de legisladores de la ciudad, explicó cómo es el sistema de biodigestores para aplicar al barrio Tierra de Sueños.
Francisco Benassi, ingeniero ambiental, representante de la empresa, explicó de qué se trata este sistema: “nos convocaron para conocer cómo se hacen las obras de infraestructura y cómo funcionan. Para una solución rápida se piensa en biodigestores, que es una solución que puede estar al alcance, que es más económico, pero no tiene una duración a largo plazo. La biodigestión no cumple con las normativas provinciales vigentes por eso se usa como una medida paliativa y no como un tratamiento final. Lo que se espera de un loteador es que siempre se haga un tratamiento final acompañado con un certificado de calidad”.
Consultado acerca de una alternativa el ingeniero respondió que “se usa un sistema de barro activado, que tiene más de 40 años en la Argentina, que es lo más usado en los distintos loteos municipales o en tratamientos de efluentes industriales, donde el tratamiento del efluente crudo se logra con una calidad del 95% de la eficiencia que es lo que exige la provincia y a partir de ahí se puede volcar con una calidad óptima al cuerpo receptor”.
Benassi aclaró sobre esto que “primero se hace un abatimiento de los residuos sólidos que se reciben, se remueve esa parte, lo líquido que tiene carga orgánica biológica entra en contacto con bacterias que es un proceso natural, lo que hacemos es activarlo con lodo biológico inyectando aire, para de esa manera acelerar el proceso y se logra un tratamiento acelerado en un lugar más chico para ocupar menos espacio y realizarlo en menos tiempo. La planta es automática, funciona con arranque y parada de motores y tiene un mantenimiento cada seis meses y más que nada ver si no hay falla en los motores”.
Esta empresa ya instaló este tipo de biodigestores en la Planta Municipal de Puerto General San Martín, en Alvear tenemos tanto para el Grupo La Segunda como el Parque Industrial, que permite que para 1000, 3000 o 9000 personas tener la misma calidad de vuelco.
“Es el mismo tratamiento que se da en una laguna pero como la laguna tiene una superficie tan grande por ahí es más propensa a la intemperie, ya que el frío te mata la bacteria, no rinde la laguna, eso hace que el vuelco no sea dentro de la normativa y lo que hacemos nosotros es controlarlo en un espacio menor, se hace el mismo proceso pero se acelera mucho más. A diferencia de las lagunas, al no tener olor, se puede colocar cerca de cualquier lugar habitado. Son piletas en paralelo que van recibiendo los residuos, que para optimizar su función se reciben de unas 500 para tener elementos de contención si hay algún problema. Se puede adoptar que una laguna existente lo adose para acelerar los procesos o se puede hacer una planta nueva también”, añadió el profesional.
Desde su óptica Benassi aseguró que “los biodigestores tienen un rendimiento del 50% de eficiencia, para llevarlo a números, se puede decir que el efluente crudo viene con 400 partes por millón de un contaminante orgánico, si tenés una eficiencia del 50%, vas a pasar 200, pero la normativa te exige volcar mucho más, 50 y estás muy lejos de la normativa provincial para poder volcar sin contaminar. Nosotros volcamos menos de eso 50 en todos los lugares donde estamos”.