Tanto la gripe como el resfrío se contagian fácilmente a través de micro y macrogotas al hablar, estornudar o toser, incluso a corta distancia.
Para evitar su propagación, es fundamental ventilar los ambientes durante todo el día, evitar los espacios cerrados, lavarse las manos con frecuencia, no tocarse los ojos ni la cara con las manos sucias, limpiar regularmente los juguetes de los chicos y mantenerse bien hidratado. Además, el consumo de miel o propóleo puede ayudar a aliviar los síntomas en caso de resfrío.
En cuanto a los tratamientos, es importante recordar que los medicamentos deben venderse únicamente en farmacias, con la orientación de un farmacéutico. No está bien comprar ni vender medicamentos sin receta fuera de estos establecimientos. Para el resfrío existen medicamentos de venta libre, pero siempre deben usarse con precaución y acompañamiento profesional. En el caso de la gripe, la mejor herramienta es la prevención mediante la vacuna.
La vacuna antigripal es anual y está disponible en todas las farmacias a partir de agosto. Deben vacunarse obligatoriamente los niños menores de 2 años, los adultos mayores de 65, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y quienes tengan mayor riesgo de complicaciones.