“Ya pasamos por tres inundaciones y no está bueno no poder descansar de noche para ver si te entra o no el agua. El puente está sucio, lleno de cañas, con el corazón en la boca por miedo a las inundaciones. Lo que sostengo es que hace tiempo del problema y no se trabaja para solucionarlo. Sé que no se puede con la naturaleza, pero se puede cambiar el modo de vivir de los vecinos del barrio. Hay herramientas para limpiar, por qué nos tienen abandonados”, aseguró.
"Estamos ubicados en un pozo, el agua viene del Güemes, el agua viene de todos lados y hay que destapar los desagües para que no siga subiendo el agua y que la empresa haga algún trabajo también para no inundarnos a nosotros”, finalizó.