El Secretario Adjunto CTA Autónoma, Gustavo Terés denunció la deuda del estado nacional en el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo que asciende a 26 millones de dólares al 2020.
El dato incontrastable está en el debe de los sucesivos gobiernos nacionales, llegando solo dos veces al 6% del PBI. A esto se suma lo sucedido en el período de la Ley Federal de Educación, que tampoco cumplimentó ese porcentaje. “En síntesis: hay más de tres décadas de desinversión educativa. A 13 años de su sanción, nunca se cumplió con el 6 por ciento y esto significa una deuda gigantesca con un impacto negativo en inversión en educación.
Y digo esto en un momento donde se está prometiendo el 8 por ciento. Se promete un horizonte superior interesante pero no se está cumpliendo con el horizonte inferior” manifestó Gustavo Terés.
Además, en medio de la campaña electoral, aparece el lema de ‘190 días de clases’ cuando no se han podido garantizar los 180 días establecidos por cuestiones ajenas a la cuestión gremial: “esta inversión en educación significa mejores edificios, más asistencia en soporte tecnológico, más capacitación docente. Hay que tener metas que se cumplan. Hoy el 56 por ciento de los chicos menores de 14 años son pobres. Es una cifra inédita para el país; y la pobreza económica deviene en pobreza cultural y simbólica.
Estamos en una situación de emergencia y la escuela debería ver como acudir para que esa parte importante de la población le podamos garantizar los derechos humanos básicos. Porque en Argentina se cumplen con el derecho al acceso a la educación pero no tenemos las mismas escuelas en todos lados. Está claro que tenemos que tener una política para darle más a los que menos tiene” expresó.
Y continuó: “la realidad dice que son muchos los días de clases que no se dictan por cuestiones de infraestructura, por falta de profesores, o por los graves problemas sociales del alumnado. Nos encontramos con un Estado ausente que no ataca la pobreza y la desigualdad, dejando huérfanas a las familias que cada vez tienen más vínculos frágiles con las instituciones educativas.
No se puede hacer una reforma educativa en contra de los docentes. Y hay que tener políticas claramente activas donde podamos resolver las dificultades que tienen los alumnos en alfabetizarse y tenemos que trabajar en la escuela secundaria la comprensión lectora y el cálculo porque hay que fortalecer la estructura de la escuela para que eso suceda” concluyó.