Despedimos al Padre Pedro Pergañeda con mucha emoción y cariño al marcar un antes y un después de su llegada en la Iglesia Asunción.
“Yo con Dios hablo como con un amigo, sin ningún tapujo y sin ningún drama. Le digo lo que se me viene a la cabeza sabiendo que me ama profundamente y respeta los procesos que cada uno tiene; y se canta de la risa de esto en lo mejor de los sentidos. Uno va creciendo con el tiempo y se da cuenta que la vida no es lo que uno presente. Monseñor Rossi creó una frase que es maravillosa: la vida hay que agarrarla como viene y la voluntad de Dios hay que agarrarla como viene” manifestó sobre su vocación sacerdotal y el camino que lo llevó hacia la elección por el sacerdocio.
Conto su historia con su familia a quien considera el mayor regalo de la vida y a los cuales les comisionó su labor parroquial; y se emocionó al recordar sus primeros pasos en la ciudad de la mano de Osvaldo Buffarini: “los primeros años de sacerdocio son los que te marcan. Arroyo Seco es mi lugar en el mundo y seguiré con mi domicilio aquí porque en el amor no hay explicaciones. Yo les pide que sigan yendo a misa porque mi tarea es que se acerquen a Jesús y no a mí. Si fuera así estaría fallando en mi tarea como cura” expresó en su paso por Arroyo al Día de Noche.