Amalia Granata, que no pasa desapercibida desde que se metió de lleno en la política como no lo pasaba cuando era parte de la farándula argentina, aprendió a ocupar los puestos que le daba la gente y fue creciendo de manera exponencial, tanto que ahora no se la trata con desprecio como en el inicio de su carrera política.
Habló con Arroyo Al Día sobre estas elecciones que vienen y el rumbo que lleva la provincia: “Cuando aparecí con un chaleco antibalas lo hice para tocar algunas fibras y parece que lo entendieron porque el presidente habló, el ministro de Seguridad viajó a Rosario, empezaron a moverse, algo que no hacían antes”.
Se justificó ante su negativa a aprobar una ley que favorecía al colectivo trans: “No la aprobé porque venían a querer que aprobemos una ley contra la violencia y entraron al recinto con una violencia casi incontrolable. Me gritaban barbaridades, venís a reclamar contra la violencia que sufriste y me atacás a mí, no tiene sentido. La diputada que presentó el proyecto debería haber puesto a disposición una parte de su sueldo como subsidio para las personas trans.
Con la que no es tuya es fácil, la solución es darle la manera de trabajar para que se mantengan solos sin subsidios. No tengo nada con la comunidad, la mejor forma de inclusión es darle la oportunidad de trabajar. Tuve el apoyo de mucha gente, no planteo nada raro, basta de subsidios con la plata de los contribuyentes. Los políticos tienen miedo de hablar de temas importantes”.
Se mostró preocupada por el futuro: “Tenemos un problema grave, que ya nuestros chicos no quieren ser médicos o profesionales y quieren ser influencers o cantantes porque ganan más dinero.
Mis proyectos están frenados porque soy un unibloque, no tengo aliados”.
Aclaró que su lista tiene todas personas que no vienen de la política, donde hay estudiantes, profesionales, emprendedores, que no están contaminados con la política: “Esperemos que nos elijan para poder llevar a cabo nuestros proyectos”.