Federico fue víctima de inseguridad en la ciudad de Pueblo Esther. Es propietario de una carnicería ubicada a 50 metros de la Comisaría local y en pleno centro.
Comentó que el domingo a la mañana lo llaman desde la Guardia Urbana de Pueblo Esther avisándole que el local tenía el vidrio de entrada roto: “yo vivo a 7 cuadras del negocio y no tardé en llegar. Cuando ingreso me doy cuenta que no sólo rompieron el vidrio sino que entraron a robar porque adentro estaba todo revuelto. Prendo las luces de la carnicería y veo que había un costillar, matambres, cuchillos, el ventilador y otras cosas preparadas para llevárselas. Estuvimos 25 minutos adentro para ver todo. Pero me doy cuenta que en el fondo de la carnicería había una persona durmiendo. Doy aviso a la policía y se lo llevan detenido”.
Según relató el damnificado que el delincuente se encontraba alcoholizado o drogado por el estado en que se encontraba.
Además advirtió que la madre del delincuente es clienta del lugar y al enterarse del hecho se acercó al local a pedir disculpas y se ofreció a pagar por los daños: “la verdad es que dio la cara y se comprometió a pagarme el vidrio”.