Con forjadores de distintos puntos del país y turistas de toda la región, Pueblo Esther fue centro de dos jornadas inolvidables. Un evento que tuvo como principal atractivo el maravilloso oficio de forjar hierro caliente.
Este arte ancestral fue acompañado de otros condimentos que rodean a la cultura de la forja, como la lucha medieval, muestra de espadas, herrería y cuchillos, arquería y música típica, además, gastronomía, feria de artesanos y artesanas.
Quienes se animaron, tuvieron la oportunidad de forjar con sus propias manos y aprender sobre estas técnicas artesanales.