Lautaro Arrivodino iba en su motocicleta como cada mañana hacia su trabajo en una empresa de la localidad de Alvear. Al llegar al acceso a la autopista, cuando se disponía a bajar, fue encerrado por un camión que lo obligó a tirarse desde su moto para no ser aplastado literalmente. Sufrió una fractura y todavía sigue internado en un sanatorio de la ciudad de Rosario.
Lautaro habló con Arroyo Al Día para contar lo que le sucedió: "6.15 de la mañana pasé a cargar combustible en la estación de servicios. Salgo de ahí para agarrar la autopista y veo un camión que viene por el acceso, cuando estoy bajando para ingresar en la autopista, el camión se me pone a la par y me toca bocina, le doy paso y me encerró contra el guardarrail, choco contra él y decidí tirarme para el otro lado porque si me tiraba para el lado del camión no la contaba.
Caí del otro lado del guardarrail, del lado del pasto, quedé siempre consciente, me saqué el casco, tomé el teléfono, llamé a mi mamá para que se tranquilice que estaba bien, llamé al 911 a eso de la 6.40. Estuve llamando unos 20 minutos, me tomaban el pelo, me decían que ya venían, que me habían mandado la emergencia pero nadie vino. Llega mi hermano, Octavio, junto con mi mamá y lo mandé a la estación de servicios para que llamen a AMAS. En unos minutos estuvieron allí y me llevaron al hospital. Mi papá se vino desde el trabajo en Rosario y nunca apareció nadie de la policía.
Llegó a las 12 del mediodía cuando ya me derivaban a Rosario. Después fue mi papá con la moto para hacer la denuncia. Si no fuera por la gente de AMAS me moría ahí nomás. Tengo el peroné fracturado en tres partes y tuve una fractura expuesta donde tengo 6 puntos. Ahora estoy en el Mapaci, operado por la ART de la empresa donde trabajo. Si las cámaras de seguridad de la municipalidad funcionan, pueden saber quién es el conductor del camión, porque nunca paró para auxiliarme".