Un par de robos que todavía no fueron esclarecidos movilizaron a los jefes policiales de la región a que se dispusieran trabajos de saturación en los distintos ingresos a la ciudad.
Éso supone detener a cada uno de los vehículos que circule por la ruta 21 en su dos sectores, norte y sur y en el ingreso oeste por autopista, a fin de desalentar a posibles maleantes que quieran cometer fechorías en la ciudad.
Los uniformados solamente consultan la procedencia y el destino al cual se dirigen, sin pedir otra información. Los controles son sorpresa y van cambiando de lugar permanentemente, inclusive en los accesos de los caminos de tierra.