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BODAS DE PLATA COMO SACERDOTE DEL PADRE PEDRO PERGAÑEDA

Cumple 25 años de su ordenación, el párroco que lleva casi 12 años en la Parroquia "La Asunción".

 

El Padre Pedro Pergañeda está cumpliendo sus Bodas de Plata como sacerdote. 

 


Hizo un repaso de su vida sacerdotal: "Me ordenaron el 1 de diciembre de 1995 y llegué a Arroyo Seco el 4 de enero de 1996 a las 16 como vicario. Estuve hasta diciembre del 200 que me trasladaron a la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Alberdi, Rosario y volví, ya como sacerdote, en 2009, así que en marzo van a ser 12 años, que hacen un total de 16 en la ciudad. Así que ya son 25 años, las Bodas de Plata como sacerdote. Todo este año me ayudó para pensar un montón de cosas de estos años como sacerdote.

 

 

En marzo cumplí los 25 años de entregarle absolutamente mi vida a Dios. Es en el momento en que los que vamos a ser ordenados como diáconos, hacemos lo que se llama la entrega del Celibato Sacerdotal, que se hace unos tres días antes en una ceremonia íntima. Rememoro con qué entusiasmo salí hacia la ordenación y pienso en todos los proyectos, la ilusión, las ideas y que se fueron dando como las soñé. Hice mucho y todo lo que me queda por hacer. Si bien no tengo las fuerzas físicas de 25 años atrás pero las ilusiones son las mismas".

 


También recordó cómo eligió ser sacerdote: "Nunca nadie me dijo que fuera al Seminario, es más, al cura de Timbúes que me dijo una vez en el año 1976 que lleve unos tarros de leche, me negué, le dije que ni loco iba a ese lugar. Siempre fui un alma libre, subirme a los árboles, jugar con mis amigos, pero con el tiempo, hay algo que me fue haciendo cambiar y era con qué alegría él vivía su ministerio.

 

 

Era muy amigo de mi familia, venía a tomar mates, tenía un Fiat 600 y atendía en La Ribera, Andino, yo lo acompañaba y le servía de monaguillo y estoy convencido de que yo quería vivir con esa alegría como él. Al año siguiente, ya estábamos en Rosario y concurría a la escuela Cristo Rey, vino un sacerdote a dar dos charlas vocacionales y ahí fue el clic en mi vida, quise entrar al Seminario y mis padres me retaron de una manera terrible.

 

 

Me había llevado 8 materias en el colegio en primer año y mi vieja me corrió, mi viejo puso paños fríos y en 1978 ingresé al Seminario., Repetí ese primero para que entrara bien, hice los 5 años del secundario, casi dos años de Filosofía y por cosas que fueron sucediendo, a los 20 años dejé, me puse de novio con una chica, cinco años afuera, enojado con los curas por una crisis personal, tres ocasiones dolorosas en mi apostolado y la muerte de una nena de 9 años, Clarita, por leucemia y me marcó mucho, entré en crisis y dejé.

 

 

Aún la recuerdo con mucho cariño, me marcó mucho ver la cama vacía y le empecé a cuestionar mucho a Dios. Se sumó la muerte de accidental de un bebé y todo hizo eclosión para dejar. Enojado me alejé de todo, me enamoré de una chica del grupo de la pastoral y el 20 de septiembre de 1984 dejé el Seminario. Un año de novios y se terminó. Nunca más la vi y la sigo queriendo mucho.

 

 

El día de firmar el celibato se lo ofrecí a Dios pero pensando en ella, en que me hubiese encantado tener una familia pero alguna vez el Padre Gregorio Rodríguez me preguntó qué era lo que más me hacía feliz, si ser cura o padre de familia y le dije que las dos cosas y vino una segunda, que fue qué me hacía pleno y ahí no dudé: el sacerdocio, con él me siento completo, feliz.

 

 

Volví al Seminario, me ordené, vine para acá y en el 96 me regalan un viaje a Europa. Unos días antes encuentro a la mamá de esta chica, le cuento del viaje y dónde iba a estar y me da la dirección de su hija en Barcelona, lugar que iba a visitar. Llegué hasta la puerta de su departamento, no toqué la puerta, me fui a la Catedral y le dije a Dios, te vuelvo a elegir y no la vi nunca más. Soy feliz siendo cura, no necesito otra cosa".

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