La APVL es una alergia que sufren los niños a una o más proteínas de la leche de vaca. Este artículo fue hecho gracias al esfuerzo de trabajo de un periodista profesional. Este artículo fue hecho gracias al esfuerzo de trabajo de un periodista profesional. De acuerdo con el Colegio Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología, entre el 2 y el 3 % de los niños menores de tres años muestran esa respuesta a la leche de vaca y a sus derivados.

En Arroyo Seco apoyan esta iniciativa en el Congreso y hay varias mamás que están agrupadas, ya que sus chicos padecen desde que nacieron esta enfermedad.
En diálogo con Arroyo Al Día de Noche, estas mamás expusieron sus problemas que van desde no saber en qué momento comenzaron a ser alérgicos a la leche y sus derivados, de pasar por experiencias donde los chicos padecían hinchazón, erupciones, hasta problemas respiratorios graves que ponían en peligro sus vidas.

La ley busca una rotulación visible y con todas las especificaciones necesarias para saber qué productos pueden consumir los chicos, ya que en algunas oportunidades creyeron darle los alimentos adecuados para no generarle reacciones y se encontraron con que había algún componente que les hacía mal. Tiene tres estados de alergia que va desde lo leve a lo grave. Entre ellas se apoyan dándose recetas para que puedan alimentarse como corresponde sus chicos. A veces se va el problema y en otras sigue por años.
Juliana habló de que su nena nació así hace diez años y no tenía mucha información, se sentía sola y tuvo que transitar momentos muy difíciles. Mariel tiene una nena de tres años y después de tomar teta por primera vez, no respiraba, la atendieron rápidamente hasta que volvió en sí. Esa fue la primera experiencia.
Quince días después le pasó lo mismo, nos desesperamos y reaccionó al ratito. Ella sola salió de ese estado pero tenía una eruptiva en todo el cuerpo. Recién a los 5 meses se estabilizó. Le descubrieron la alergia y para amamantarla tuvo que hacer una dieta estricta así se la desensibilizaba por parte de la madre. Jimena tiene a su hijo además alérgico a los derivados de la soja, huevos, pescados, carne de vaca y de cerdo, sólo como pollo, fideos de sémola y lo que le puede hacer casero con todos los cuidados para no contaminar nada. Laura trabaja en una confitería y tiene que extremar recursos para no darle alergia a su hijo. Tiene que cuidarse en sus trabajos para no generarle problemas cuando cuida a su hijo. Los problemas surgen cuando hay más de un chico en la casa o tiene primos, que tienen que hacerle entender que no puede consumir lo mismo que los demás.
Cuando incorporan algo nuevo tienen mucho miedo, por eso piden que las etiquetas tengan toda la información necesaria para saber si pueden consumir o no. Otro problema son las vacunas que pueden tener componentes que le produzcan alergia también, como algún estudio que tengan que hacerle.