La gran cantidad de casos de coronavirus que se desataron en las últimas semanas en la provincia no dejaron afuera a la ciudad. Poco personal, medios insuficientes y pacientes que les urge atención y no la encuentran.
José padeció durante muchos días y recién cuando el Dr. Silvestre Mendoza tomó el caso, se pudo quedar tranquilo. Lo hizo saber en una nota con Diario de la Mañana y Arroyo Al Día: "Estoy un poquito mejor después de todo lo que pasé. Estoy con neumonía, tratado desde ayer con antibióticos. La pasé muy mal porque adonde llamábamos lo único que nos decía era 'fuerzas quedate tranquilo'.
Mi señora llamaba a todos lados, yo no podía respirar, llamamos al 107, nos dieron el número de una ambulancia y me dijeron que me preparaba que me venían a buscar en poco tiempo porque no tenían ambulancias. Me llamaron y como me escuchaba bien por teléfono no me iban a ir a buscar, que me quedara en casa, porque como tenía Covid después tenían que mandar a limpiar toda la ambulancia.
Yo me sentía muy mal y ella por teléfono decía que me escuchaba bien. Siguió hablando con mi mujer y no me vinieron a buscar. Un concuñado tuvo que llevarme al hospital. Al llegar me midieron la presión y estaba muy mal, me pusieron suero con corticoide, me hicieron un paf, me tuvieron 4 horas desde las 17 a las 21 y me estabilizaron y dieron el alta. Me mandaron a la casa pero yo no me sentía repuesto.
Me fui caminando a casa y llegué peor que cuando me había ido al hospital. Nadie me asistió, no me preguntaron ni siquiera en qué me iba a ir a casa. La bronca es que me evaluaron por teléfono y nunca me vinieron a ver. Me sentí como un número más y por no tener nombre no me atendieron. Estuve 10 días con fiebre de hasta 39 y no me bajaba. Ahora tengo una neumonía y nunca me dieron un diagnóstico, supusieron que tenía coronavirus, no morí de casualidad, la tuve que pelear como pude.
Por fin pude comunicarme con el Dr Silvestre Mendoza, que me mandó los medicamentos y se puso a disposición y por eso quiero agradecerle a él y a ustedes que contaron mi caso. Hay mucha gente que está pasando por lo mismo y no los atienden. Nunca esperé que del SIES me hicieran eso".
Nati, la esposa también dijo lo suyo: "Después que pasó todo lo que contó José nos tranquilizamos, pudimos dormir como no lo hacíamos desde hacía días. Quiero agradecer a la Asistente Social que me llamó ayer, que no sé cómo hizo, pero tenía mi número y pudo hacer que atendieran a José como debían".