Un coterráneo, profesor de Aikido, se radicó trece años atrás en Europa, viajó por un montón de destinos del mundo y desde su lugar de residencia, la Isla de la Gran Canaria, tuvo una comunicación con Arroyo Al Día de Noche.

Martín Dib, contó primeramente cómo fueron sus primeros pasos en Europa y sus viajes: "Me fui en 2007 para instalarme acá donde tengo mi residencia. Estuve un año enseñando, dando clases, pero sin poder trabajar por problemas de que no tenía los documentos en regla todavía. Al año ya no tuve inconvenientes.

Si bien viajé a algunos países de Europa como Polonia, Italia, fui a Egipto con mi papá para que conozca las pirámides, dí toda la vuelta a España en una moto, tocando los cuatro puntos cardinales del país y ví lugares espectaculares, que no creía que existían en este país. Pude disfrutar de los paisajes, de los pueblos, tengo muchas horas de videos y en enero del año que viene voy a repetir la experiencia. En 2010 hice un viaje a Japón, que era mi sueño, ya que irme a Europa había sido una especie de excusa para estar mas´cerca.

Me quedé maravillado y cuando volví, enloquecí porque al no saber el idioma no podés disfrutar de todo lo que hay en ese lugar, así que me puse a estudiar japonés, en tres meses volví y ahí sí pude conocer mucho de su cultura y de todo lo lindo que tienen en la isla. No fue un lindo momento porque justo hubo un terremoto, con epicentro a 200 km de donde estaba, pero me quedé maravillado con el orden que tienen. Por contar una cosa sola: en el pueblo donde estaba había una sola canilla para sacar agua y ellos todos en hilera, unos 300 metros de cola y nadie desordenándose, algo que en Argentina no va a ocurrir nunca".

Habló también de cómo es su vida en España: "Si te proponés vivir de esto que hago es muy difícil. Al cobrar por clases, no tenés la seguridad de que todos van a pagarte todo el mes. Por ejemplo en agosto se para todo, no hay actividad y si vivís de eso te morís de hambre".
Confesó que extraña, luego de 13 años de estar fuera del país: "Volví una sola vez a Argentina y a Arroyo Seco obviamente y siempre quedan los recuerdos, las cosas ricas que se comen ahí, que si bien acá podés comer pero no tienen el mismo sabor, porque se comparten con amigos, es otra cosa".