El Intendente de la ciudad, Nizar Esper, no se mostró sorprendido por el crecimiento exponencial de los casos de COVID-19 en la provincia ni de las restricciones que rigen a partir de este sábado 29 en todo el Gran Rosario.
La máxima autoridad de la ciudad se refirió al tema en diálogo con Arroyo Al Día de Noche: "Al estar permanentemente en contacto con el gobernador, la ministra de salud y epidemiología de la provincia, siempre supimos que el momento más álgido de la enfermedad aparecería en la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre, pero si nos apoyamos en los números que tenemos en la ciudad, podemos decir que tenemos todo bajo control.
Hasta ahora aparecieron 15 casos de los cuales ya tenemos 11 recuperados y dada la cercanía con Rosario, ciudad con circulación del virus, no está tan mal. La mayor dificultad nos aparece en el control que debemos hacer en una ciudad con casi 30.000 habitantes, con 11.000 viviendas, donde no podemos parar las reuniones familiares y de amigos si no cotamos con el apoyo y la responsabilidad de los vecinos.
Se demostró que es el punto clave y donde se encuentran la mayoría de los casos y se puede evitar. Hay mucha gente responsable y otra que no tiene ningún tipo de responsabilidad. Un caso positivo en la ciudad, nos obliga a aislar a una gran cantidad de personas y todo lo tiene que hacer el municipio. Desde nuestro lugar, pudimos instalar el centro de hisopado en la ciudad, lo que nos ayuda a conocer los resultados en 24 horas y así poder actuar rápidamente ne la trazabilidad de cada caso. Estamos pensando en las restricciones que vamos a tener y tratar de hacerlas cumplir como corresponde.
Tenemos un problema sin solución con los dueños de las casas de fin de semana, que las alquilan para eventos sabiendo que no se pueden hacer reuniones masivas. Habrá que imponerles multas importantes para que desistan de alquilarlas, más teniendo en cuenta que en el verano se hacen de mucho dinero y no pagan más que los impuestos municipales".