Ahora se entiende esa efusividad -un tanto mayor a la habitual- que se desató después del gol de Cata DÃaz a Defensa y Justicia. La postal que sigue en la secuencia es el plantel a pleno, en compañÃa del cuerpo técnico, almorzando en Rodizio, uno de los restaurantes top de Puerto Madero. La cifra final, un número con varios ceros, fue a la cuenta del Vasco Arruabarrena. Y lo que sigue es la historia de una promesa cumplida.
"Una de las cuentas pendientes es poder aprovechar las pelotas paradas a favor. No hemos tenido efectividad en ese rubro", se quejaba el técnico de Boca a no mucho de haber asumido el cargo. Tanta razón tenÃa el Vasco que una de las razones principales que lo llevaron a insistir por la incorporación de Nicolás Lodeiro fue poder contar con un jugador de pegada exquisita en los tiros libres para poder empezar a meter goles por esa vÃa. No por nada Arruabarrena comparaba la ventaja que tenÃa River en poder contar con la pegada exquisita de Leonardo Pisculichi. El tema es que la prédica del Vasco siguió, y ante tanta insistencia comenzó a ser tema de broma en el seno del plantel. Cuentan que uno de los lÃderes del equipo se plantó en una charla grupal y le arrancó a Arruabarrena una promesa: "Si contra Defensa hacen un gol de pelota quieta les pago un almuerzo". Por eso, el aplauso de los jugadores se transformó en festejo mayor cuando el Cata DÃaz tomó el centro de Lodeiro y puso al frente a Boca, partido que finalmente el Xeneize ganarÃa por 2-1.
Y ayer, finalmente, el Vasco se puso. Todos compartieron un almuerzo en el coqueto local de la Avenida Alicia Moreau de Justo al 800. El espeto corrido en carnes, especialidad de la casa, estuvo matizado con bromas entre los jugadores y el técnico. El gerente del local, amigo del Vasco, pasó a saludar al grupo, y parece que habilitó algún descuento para que la cuenta viniera más amable. ¿Se viene otra promesa sobre el bistec?