Un derrumbe en el lecho del Río Paraná, obligó a los barcos comerciales que entran y salen de nuestra zona portuaria a anclar y esperar que la draga haga su trabajo y así poder seguir su rumbo.
Ya se está trabajando en el dragado en el kilómetro 390 y no hay un tiempo estimado para normalizar la navegación para esos barcos, que necesitan una profundidad determinada.
Aparentemente un barco al pasar tocó uno de los veriles, que son como mesetas de tierra al costado del canal, que al tocarlo lo derrumbó he hizo que el calado se reduzca. Normalmente los barcos cargan a un calado de 9,40 mts estando en estos momentos a 8,80 mts que fue la diferencia ante el derrumbe.
Al haber esta diferencia sucede que los buques quedan en el lugar a la espera del dragado para poder circular.