La pandemia hizo aflorar los más bajos instintos de fabricantes y distribuidores de mercaderías. Elevaron los precios a límites que la gente no puede llegar a comprar, pero el consumismo vence a esas ansias de cuidar el peso.
Joaquín Martins, un empresario estacionero, que en su estación de servicios tiene también un shop, se defiende de las críticas que recibió por vender cigarrillos con la única obligación de llevarse alguna mercadería que tiene fecha de vencimiento cercano: "Quiero que me entiendan bien el por qué de mi actitud.
Yo tengo que tener rentabilidad, pagar los sueldos de mis empleados, pagar servicios e impuestos, gastos fijos. Mi postura no es descabellada. Los clientes vienen sólo a comprar cigarrillos que dejan un margen muy pequeño de ganancia.
Mi propuesta es que se lleven en oferta, algunas de las otras mercaderías que tengo en el shop a precios bajos para evitar toda esa pérdida ya que tienen fecha de vencimiento cercana. No les cobro de más los cigarrillos y le doy al costo los otros productos, son infundadas las críticas, ya que no toman en cuenta que desde fin de marzo tengo cerrado el local y las obligaciones las tengo que cumplir".
"Esta situación es inédita, tenemos que buscar soluciones inéditas. No quiero obtener ganancias sobre esto, no quiero tener que perder. Nadie tiene un manual para estos tiempos", concluyó