Utilizando este método, los ocupantes descienden de los rodados, pasan por adentro de la cabina y son rociados con amonio cuaternario, un desinfectante que no mancha ni perjudica la piel ni la ropa. Una vez realizado el proceso, pueden ingresar a la localidad.
De esta manera, afianzamos las acciones para evitar la propagación del virus.


