El Pequeño Cottolengo Don Orione de la localidad de General Lagos pasa sus días de aislamiento con cien personas con distinto tipo de discapacidades, distribuidas en cuatro pabellones, sin recibir las visitas habituales y sin poder moverse del lugar como lo hacían habitualmente.
El Padre Aníbal Quevedo, quien es su director, dialogó con Diario de la Mañana y expuso los inconvenientes que le ocasiona este aislamiento y cómo extrema cuidados para que el coronavirus no llegue al lugar: "En el cottolengo conviven cien personas con distinto tipo de discapacidades intelectuales y físicas. Están distribuidos en cuatro pabellones y con atención permanente.
Nosotros no podemos no tener empleados, ya que los residentes necesitan atención permanente. Se nos complica la situación al momento de explicarle a las personas que tenían la posibilidad de salir al exterior. Algunos pueden entender el motivo, otras no, por eso se hace difícil. Nos preguntan cuándo van a poder hacer lo que siempre hacían".
La preocupación por el ingreso de alguien que pueda contagiar es grande: "Este es lindo lugar de mucho verde, de un verde hermoso, que nos permite que los residentes salgan a caminar, a tomar mates, a compartir momentos, pero no podemos darnos el lujo de no tener empleados y los riesgos son muchos a pesar de que tomamos todas las precauciones.
El personal que viaja permanentemente está expuesto a contraer el virus y sería fatal si llega a haber algún caso en algún residente. Como una manera de prevenir dispusimos que los empleados trabajen menos días, que tomen todas las medidas preventivas al salir del lugar hacia sus residencias, pero el miedo siempre está".
Hizo referencia a la campaña solidaria que impulsaron para darle una mano en este difícil momento: "Vamos bien pero con algunas trabas, ya que en una campaña como ésta no podemos violar la cuarentena de ninguna manera.
Entonces dispusimos que el vehículo con el chófer de la institución, vaya pasando por los lugares que previamente nos hayan confirmado que nos quieren recibir. A esas personas les indicamos cuál es el vehículo y quien lo conduce. General Lagos, Arroyo Seco y Fighiera están comprometidos con al ayuda y vamos a pasar por esos lugares".
La preocupación mayor es con los elementos que se necesitan para el cuidado ante la pandemia: "Necesitamos unos 2.000 barbijos semanales y para nuestra economía son inalcanzables. Nadie nos da mucho, por eso iniciamos esta campaña para que nos ayuden".