El ingenio del hombre puesto al servicio de la sociedad se manifiesta en escasas ocasiones, pero cuando ese coeficiente mental es utilizado para el mal, aparece en las formas más impensadas.
Cómo medida para frenar o al menos ralentizar el avance de la la pandemia, la municipalidad de Arroyo Seco clausuró el camino la une con General Lagos. La continuación de la calle San Martín se cerró con un montículo de tierra luego del desvío hacia el Paraje El Ombú.
Pero el nombrado ingenio del hombre no se quedó quieto y le buscaron la manera de sortear ese obstáculo: abrieron dos caminos paralelos al mismo, uno al este y otro al oeste, para poder sortear el vallado impuesto. Serían dos colectoras para poder seguir camino hacia la vecina localidad. Las dos vías tienen conexión directa con el camino que desemboca en la cerealera Dreyfus.
Increíble pero real.




