"La necesidad tiene cara de hereje", reza un dicho popular y que viene a colación de lo que está ocurriendo en nuestro país. Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, desee el gobierno se intentaron implementar distintas ayudas para paliar la situación. Una de ellas fue la creación del I.F.E. (Ingreso Familiar de Emergencia), que consiste en entregar a personas que están fuera del sistema (personas con oficios remunerados en negro, changarines, jornaleros, empleadas domésticas), un monto de dinero.
La ANSES se encargó de abrir una página web para que todos los trámites se hicieran por vía electrónica, pero como en nuestro país, hay muchas personas que viven de la necesidad ajena, se están recibiendo llamados telefónicos al azar, ofreciendo los servicios para realizar esos trámites, que sólo pueden hacerlo los titulares, ya que se requieren una cierta cantidad de datos para poder percibirlo. Esas llamadas tienen la sola finalidad de estafar a quienes las atiendan, por lo que se pone en alerta a los vecinos para que no proporcionen ningún dato filiatorio y menos de cuentas porque se trata de una estafa que quieren perpetrar los malvivientes que llaman.
Para tener en cuenta, el acento de la voz no es de un argentino, sería de extranjeros.
Para que quede claro: nadie va a llamarlos por teléfono para otorgarle los $10.000, es un trámite que se realiza on lunes (por página web).