Venía de trabajar en el campo y como a todos los vehículos que pasan por el acceso de autopista, se le pidió la autorización para circular en época de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Cuando presentó los papeles, los policías del lugar le exigieron otro que no tenía y que entró en vigencia el lunes. Alegó entonces estar trabajando y ser de la ciudad por lo que siguió su marcha. Le golpearon el vehículo y salieron detrás de la camioneta, que alcanzaron a unos 300 metros para después llevarlo a la seccional y retener su vehículo.
Juan Traverso, el protagonista de esta historia relató lo que le ocurrió: "Quiero aclarar que nunca me di a la fuga e invito a toda la ciudad a ver las cámaras de seguridad para que vean lo que sucedió. Paré como lo hago siempre, me piden los papeles y cuando se los presento me piden otros que empezaron a regir desde el lunes. La página para sacarlo recién esta mañana anduvo y no lo tenía encima, estaba en la otra camioneta. Le dije al policía que estaba trabajando y que pasaba todos los días y que iba a seguir.
Me golpeó con el codo el vidrio y me siguieron hasta cruzarme la camioneta delante de la mía a unos 300 metros. Nunca me di a la fuga, salí normal y paré apenas me dijeron. Después hubo una serie de discusiones y me di cuenta de que era el mismo policía con el que había tenido un cruce de palabras porque vi que había parado un vehículo de afuera en la estación de servicios y nadie había controlado a la familia. Supongo que por eso me buscaron sacar".
Después se llevaron el vehículo y al productor a la Seccional Nº 27 donde se labraron las actas correspondientes y donde tuvo que esperar por horas la orden de fiscalía para que actúen los policías.
Sobre ello dijo: "Veo bien que se hagan los controles pero a veces tienen que usar el sentido común. Si nosotros somos parte del sistema productivo y nunca paramos, ya deben tener un registro de quiénes trabajamos todos los días en los campos de la zona y no tener que presentar los papeles todos los días y sí que nos midan la temperatura".
Como reflexión dejó la última frase: "Tuve un mal día, qué se le va a hacer".
