En la mañana de este martes 14 de enero, aproximadamente a las 9.30 horas, un kiosco que era atendido por una mujer, fue víctima de un hurto.
Según relató la señora: "Se acercó para pedirme dos atados de cigarrillos, se los dejé y me pidió sandwichs y una gaseosa. Me doy vuelta y cuando traigo lo que me pidió, no lo vi. Me asomé porque pensé que se había agachado por algo y ya no estaba. Salí a la puerta y pude verlo pasar rápido con una moto por Juan B. Justo cruzando Gálvez".
Dio detalles de su fisonomía y vestimenta aunque dijo no conocerlo: "Es un hombre de unos 60 años que iba vestido con una camisa a cuadros y llevaba anteojos".
Remató su alocución con una sentencia: "No se puede confiar en nadie más y no hice la denuncia, no vale la pena. Lo que no entiendo es por qué se ensucia las manos por dos atados de cigarrillos".
